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A escasos 26 días de que el gobernador electo Mariano González Zarur asuma el poder, las especulaciones entorno a la integración de su gabinete se diseminan sin freno alguno.


El tema, en sí mismo, resulta polémico para quienes creen que, con el regreso del PRI a Palacio de Gobierno, volverán también añejas prácticas que, durante años, abonaron en mucho a la mala reputación del otrora partido hegemónico.

Resulta ingenuo pensar que el último discípulo del extinto Emilio Sánchez Piedras llegará el 15 de enero de 2011 a cumplir con la ley para asumir el cargo de Gobernador Constitucional del Estado de Tlaxcala, sin antes haber integrado un equipo sólido de colaboradores que dé forma a su proyecto de gobierno a partir del respaldo de cada una de sus decisiones en los ámbitos político y administrativo.

El tiempo previo a la Toma de Protesta debió servir al apizaquense para estudiar los perfiles de hombres y mujeres de confianza comprometidos con sus ideas de progreso y desarrollo, por lo que más que formular conjeturas, a partir de nombres aislados, debe bastar el compromiso de armar un gabinete con gente profesional y capaz, con probada experiencia en la administración pública, que además tenga la sensibilidad para aleccionar a una nueva generación de jóvenes que se incorporarán al Poder Ejecutivo, en remembranza de una vieja manera de formación política.


El “Reporte Postelectoral 2010”, elaborado por Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), arrojó que, para cinco de cada 10 tlaxcaltecas, el gobierno de Mariano González Zarur será mejor que el de Héctor Ortiz Ortiz, y con ello quedó confirmado el bono democrático que acompañó su victoria el pasado 4 de julio.

En esta medición, los entrevistados estimaron que el mandatario entrante debe integrar su gabinete privilegiando la inclusión de gente experimentada (30.2%) y procurando igual número de hombres y mujeres (30.8%), más que dar oportunidad a jóvenes (20.7%) o a figuras de distintos partidos políticos (9.3%).

Y a la luz de esta sapiencia popular, que guarda la lógica de las nuevas exigencias sociales, es que González Zarur habrá de hallar una fórmula que garantice representatividad de sectores desdeñados, como son las mujeres y los jóvenes, a partir de parámetros que rebasarán la noción de reparto de cuotas, y hasta hacen absurda la idea del retorno del “parque jurásico”, los priistas de viejo cuño que defraudaron las expectativas de la población tlaxcalteca.

Es así que, antes de intentar juzgar, los ciudadanos habrán de esperar a que lleguen las decisiones, que la congruencia entre lo dicho y lo hecho sea evidente, para avivar la credibilidad de un gobierno que promete transformaciones estructurales y que en ello empeñó su palabra.

Mariano ofreció en su campaña que “Tlaxcala será para los tlaxcaltecas”, que el Ejecutivo estatal no será repartido como un pastel. Se acerca el momento de ratificar tales enunciados para disipar los rumores de pagos de facturas con los gobernadores priistas del Estado de México,

Veracruz, Hidalgo y Puebla, que soportaron las aspiraciones de un correligionario que llega a la plenitud de su carrera política.

Los mecanismos de selección de los próximos titulares de las dependencias y organismos, deberán ir más allá del contento personal del próximo gobernador, para no erigir limitantes que atenten contra el crecimiento de Tlaxcala.

La preparación y la experiencia son cualidades insoslayables, no así una militancia, una edad o un género. Entonces, muy probablemente, los elegidos formarán parte de un equipo plural y competitivo, antes que de un grupo de amigos o de cómplices.

En su momento, Mariano González mencionó que había recibido al menos mil 500 solicitudes de interesados en conformar su gabinete. Ahora, a todos ellos, no les queda más que ser pacientes y mantener la calma, pasar una Feliz Navidad y aspirar a un próspero Año Nuevo, que aquel a quien corresponden las decisiones está por hacerlas públicas.