La pantomima de la contrición diputadil
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La pantomima de la contrición diputadil

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Sumergidos en «remordimiento» por su ineptitud legislativa y actuar faccioso, es como los diputados quieren reiniciar la permanente disputa política que ha caracterizado a la presente legislatura.
Se trata de condicionar que el enmiendo a la inutilidad, por medio de dialogar y acordar –ahora sí-, sea retomando las reformas pendientes y observadoras de los sectores vulnerables, las que precisamente han sido el pretexto para el continuo forcejeo político-electoral.


Su diagnostico es certero y contundente: los resultados son pobres. El propósito, sin embargo, está envuelto en vulgar teatro.
A falta de ingenuidad colectiva y aguda, pocos se tragaran la imagen de los diputados compungidos por haber actuado como lo que son, políticos con intereses políticos, individuales y grupales, antes que representantes populares.
Visto no como ciudadano, en tanto que ya vienen de nuevo las elecciones locales intermedias, al electorado ahora se le propone la pantomima de quien en su arrepentimiento ahora sí trabajará; quien se enmendará normando aquellas leyes que verán por los vulnerables.
Conclusión en negativo: quienes se interpongan en los términos planteados son los que no quieren trabajar, los que no se preocupan por los grupos necesitados y quienes finalmente no pudieron hacer ese alto en el camino para decidirse a trabajar en medio del diálogo y consenso.
Las necesarias adecuaciones a leyes que atienden a los discapacitados, a las personas adultas mayores o al campo han sido en el último año el motivo para decirse los unos a los otros irresponsables o desinteresados. Y seguirán estos temas en la agenda legislativa.
El show de la supuesta autocritica trata entonces de relanzar la disputa por cuales son los términos en que se deben reformar: los subsidios irresponsables y limitantes de programas públicos ó los apoyos benevolentes y humanistas (según el lado del que se esté).
El problema para los diputados es que resulta bastante contraproducente reeditar la batalla político-electoral en una estrategia que, admitiendo la escasez legislativa, centrará más la atención ciudadana sobre ellos precisamente por haber lanzado la promesa que habrá ya más trabajo.
La asegurada disputa política garantiza también más parálisis legislativa y mucha más estridencia verbal; un número mayor de miradas a las que se les volvió a prometer se traducirán en mayor desencanto ciudadano. Así el intento de reencuentro, los alejará más; mientras que entre ellos, una mano se extienden para con la otra darse un descontón.
El inicio del segundo periodo ordinario, su año y medio de inútil trabajo, así como su simulada contrición, son buen motivo para revisar su trabajo: las tres agendas legislativas de los tres periodos legislativos terminados en 18 meses incumplidas con menos del 50 por ciento; un vergonzoso 2.3 de 10 puntos en la última evaluación en transparencia dada a conocer por la Caiptlax el pasado fin de semana (a muy poco de ser el ente público más opaco de Tlaxcala); tolerancia, sino encubrimiento, en la aprobación de numerosas cuentas públicas de ayuntamientos; poca transcendencia en la mayoría de leyes y reformas logradas.
El trabajo destacable: la creación de la Ley de fomento para la Lectura y el Libro; de la Ley de ejecución de Sanciones Penales y Medidas Restrictivas de la Libertad; de la Ley de Extinción de Dominio; de la Ley de Archivos; de la Ley de Entrega-Recepción para el Estado de Tlaxcala y sus municipios; la creación del Instituto de Ciencia y Tecnología con la reforma a la ley en materia; también adecuaciones al Código Penal que contemplan la Violencia Familiar y el Feminicidio, reformas a la CDHT, que derogó las retribuciones a sus consejeros y elimina la presidencia rotativa de este; las adecuaciones al Poder Judicial, que eliminó 5 magistrados y fusionó las salas Civil y la Familiar, entre otras cosas.
Fuera de esto no ha habido más que destacar en sentido positivo de la labor de los diputados locales. Y si se revisa, la mayoría de reformas rescatables venían precedidas por iniciativas anteriores a esta legislatura, de iniciativas enviadas por el ejecutivo o adecuaciones al sistema penal acusatorio.
En atención a que seguirán siendo ante todo políticos, se debe esperar que los trabajos legislativos continuaran estando sujetos a los tiempos electorales, a las rivalidades entre los poderes legislativo y ejecutivo; la defensa del grupo que se representa y el ataque al adversario que se interpone.
Y sí, no se equivocaron en la conclusión de la autoevaluación; en el teatro con que la rodearon sí.