Apizaco, zona de paso para lograr el sueño americano
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Apizaco, zona de paso para lograr el sueño americano

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Los centroamericanos son víctimas del maltrato y las humillaciones practicadas por parte de quienes se ostentan bajo el titulo de autoridad


En México se calcula que la migración legal o ilegal es de aproximadamente más de dos millones de personas al año, principalmente hacia los Estados Unidos, de esa cantidad un buen porcentaje no logra llegar a su destino debido a que tiene que hacerlo en condiciones riesgosas.

La voracidad de los traficantes de personas o “polleros”, muchas veces auspiciada por las mismas autoridades, hace prácticamente imposible combatir ese problema o por lo menos garantizar un paso seguro de los migrantes. El resultado son miles de muertes en todas las fronteras del mundo.

Aunque la migración de connacionales es la de mayor demanda, es la migración centroamericana la que cobra especial interés durante su paso por ciudades de México, principalmente por el mal trato, abusos y agresiones de los que son víctimas por parte de elementos de la policía federal.

Según el Censo 2000 había cuatro mil 394 centroamericanos en México. La mitad eran guatemaltecos, además destacaban los salvadoreños, hondureños y nicaragüenses por sus significantes colonias.

La mayoría de centroamericanos han emigrado a México debido al desempleo y a la extrema pobreza. Un caso aparte son los panameños y los costarricenses; comunidades que, aunque tradicionalmente han enviado muchos emigrantes a México, no emigran por los mismos motivos que, por ejemplo, los nicaragüenses y guatemaltecos.

Las desapariciones y muertes de migrantes centroamericanos es otro de los graves problemas que se presentan en nuestro país. No existe información confiable al respecto; sin embargo en febrero del año pasado el Comité de Familiares y Migrantes Desaparecidos, que representa a más de 700 familias de origen salvadoreño, visitó el sur de México para exigir al gobierno investigar los casos de 293 salvadoreños que habían sido asesinados o estaban  desaparecidos durante los años 2007 y 2008.

Entre los peligros a los que se enfrentan los migrantes en su trayecto hacia los Estados Unidos, destacan el secuestro por parte de bandas delictivas a lo que se suma que aparentemente autoridades mexicanas en algunos casos colaboran con estos delitos y en otros casos permiten la impunidad al no investigar ni proporcionar la ayuda debida a los migrantes luego de que sufren alguna de estas agresiones.

La migración centroamericana en busca de tan anhelado sueño americano atraviesa diversas fronteras y ciudades del país, entre ellas, Tlaxcala.   
Esta tierra representa un paso obligado para que miles de hombres y mujeres año con año salgan de su país de origen en busca del sueño americano y con ello mejorar las condiciones de vida.

Tlaxcala ha sido la entidad esencial para detectar a migrantes centroamericanos que desean llegar al vecino país de Estados Unidos, tras la práctica de retenes, así como la conglomeración de migrantes que se trasladan en el tren ha propiciado la detención de varios hombres y mujeres que son deportados a su lugar de origen frustrando así sus deseos de salir adelante.

Apizaco, es el municipio y el lugar idóneo para practicar operativos y retenes en trenes de carga, así como en las propias calles de la comuna.


Por temor a ser deportados, no denuncian

Uno de los aspectos que llama la atención en este fenómeno migratorio es la nula denuncia de parte de los migrantes centroamericanos ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos (Cedht).

Aún y cuando a nivel nacional y estatal se ha dado a conocer la violenta actuación de los policías estatales y federales durante los retenes practicados, pese a que en la propia entidad los migrantes han sido víctimas del acoso y la prepotencia de la policía estatal y federal, curiosamente, no existen quejas ante la Cedht por una evidente violación a los derechos de seguridad de las víctimas.

Los centroamericanos son víctimas del maltrato y las humillaciones practicadas por parte de quienes se ostentan bajo el titulo de autoridad.
Varios han sido los retenes practicados este año por parte de la Policía Estatal y el Instituto Nacional de Migración.

Los medios de comunicación local han dado cuenta de la detención y operativos practicados por parte de las instancias correspondientes para detectar el paso de migrantes, quienes muchas veces son acosados, violentados y humillados por la autoridad estatal.

Pese a este y otros atropellos cometidos, las víctimas no denuncian.
Según versión de la presidenta de la Cedht, Luz María Vázquez Ávila, la visitaduría instalada en el municipio de Apizaco no registra queja alguna por parte de los afectados. No existe en lo que va del año una queja  formal, aunque sí dijo, asesorías a quien lo solicita.

El desdén a la denuncia por parte de migrantes centroamericanos es principalmente  por temor a ser deportados a su lugar de origen y con ello truncar sus sueños e ilusiones por una vida mejor, así lo señaló, Judith Méndez Ahuactzin, directora de la casa de migrante.

Ella ha sido testigo del abuso de autoridad y el hostigamiento por parte de la policía estatal, principalmente en contra de migrantes centroamericanos. Aunque no generalizó en todos y cada uno de los casos suscitados, aseguró que existe maltrato y abuso de autoridad.
Dijo estar consciente de la nulidad en las denuncias ante la Cedht debido a varios factores, pero principalmente por temor a ser deportados.

“Yo creo que tienen miedo de que si denuncian el abuso o el maltrato, serán deportados a su lugar de origen y por ello prefieren quedarse callados, algunos seguir su camino y otros quedarse temporalmente en el albergue”, expuso.

El miedo, el temor a estar en una ciudad y un país ajeno al suyo obliga a los centroamericanos a refugiarse en varios espacios e incluso a instalarse en el municipio rielero temporalmente o de manera definitiva.

Según lo manifestado por habitantes del municipio de Apizaco, existe un número importante de migrantes que se ha quedado a radicar indefinidamente en el municipio, trabajando en labores domésticas o de campo, o bien solicitando el apoyo económico en esquinas y calles de la comuna.



La Casa del Migrante en Apizaco, un refugio


La responsable de la casa del migrante explicó que pese a que no existen denuncias ante el organismo encargado de salvaguardar los derechos humanos, sí ha sido testigo del hostigamiento por parte de la policía estatal que en su afán de localizar a centroamericanos actúa por encima de la ley.

Reiteró que la casa del migrante ha sido víctima de la intransigencia de elementos policíacos que con arbitrariedad llegan a la “caza” de migrantes.

“Hemos tenido casos de que vienen, tocan y quieren que abramos para ver si no hay migrantes dentro”, comentó.

La casa ubicada paralela a las vías del ferrocarril obliga a los elementos policíacos a insistir en una revisión de rutina.

Indicó que la casa del migrante es un albergue y un apoyo para todos los centroamericanos que llegan al municipio rielero.

La casa del migrante comenzó a funcionar hace un mes con auspicio de la Diócesis de Tlaxcala y detalló que son  hondureños, salvadoreños y guatemaltecos los que llegan en cantidades considerables.

Tan sólo en el primer mes que lleva de operación el inmueble se han atendido a 50 personas, en su mayoría varones provenientes de las naciones antes citadas.

Méndez Ahuactzin reveló que la migración centroamericana es un problema de antaño en la entidad. Es un secreto a voces que gira en la población apizaquense, la cual brinda desde hace años apoyo y sustento a este tipo de personas.

Debido a la hermandad y solidaridad de los habitantes del municipio de Apizaco, fue trascendental abrir una casa con uso exclusivo para atención a migrantes.

Al interior de la casa del migrante, se cuenta con servicios básicos para el sustento y resguardo de los centroamericanos, mientras que en cuestión de orientación y ayuda, se cuenta con áreas jurídicas y psicológicas a cargo de jóvenes voluntarios que ofrecen ayuda a todos y cada un de los centroamericanos que lo necesiten.

Judith Méndez, insistió que ante la indiferencia y actuación prepotente de las autoridades, se ha visto obligada a brindar resguardo a quien lo requiere. La permanencia de los migrantes no es más de tres días en el albergue y se ha dedicado a difundir la operatividad del inmueble en zonas y puntos estratégicos para que los centroamericanos acudan en caso de necesitarlo.

Descartó que su actuación o la función de la casa del migrante sea para resguardar a delincuentes, pues la migración de mexicanos y centroamericanos es un problema añejo cuyo objetivo es mejorar las condiciones de vida que presentan en su país de origen.

Es un factor social que ha resultado un reto para las autoridades mexicanas y estadounidenses y aún y cuado la migración sea ilegal, no amerita a que los migrantes sean víctimas de abuso, maltrato, humillaciones y en casos más graves hasta de abuso sexual y secuestro.