Mole prieto: fiesta y tradición en Santa Ana Chiautempan
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Mole prieto: fiesta y tradición en Santa Ana Chiautempan

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Una costumbre que perdura en las pascuas en honor a Padre Jesús Del Convento.

Desde la época prehispánica, los tiempos de la Diosa Toci, hasta nuestros días, el platillo tradicional santanero mejor llamado “Mole Prieto” o “mole Negro” ha sido una tradición que perdura de generación en generación en el municipio de Santa Ana Chiautempan.

Gente de todas las clases sociales se congregan para deleitarse de este exquisito platillo que es repartido a todo el pueblo después de las celebraciones de Semana Santa en las festividades de las Pascuas al patrón “Padre Jesús Del Convento”.

Las “Pascuas de Padre Jesús”, como así lo nombran los habitantes del municipio, son ya una costumbre entre el pueblo desde hace más de un lustro  en la ciudad sarapera, desde el primer domingo posterior a la semana mayor.

Como ya es tradición la imagen del santo patrón, hace una visita cada domingo a todos los barrios que comprenden el municipio de Chiautempan, de los que resaltan el barrio de Ximentla, San Onofre, Xaltipan, Tlapacoya, Texcacoac, La Concepción, Chalma, Xaltantla, entre otras más.

Durante la celebración, cada barrio por medio de las comisiones o mayordomías, se encargan de realizar actividades eclesiásticas, como misas, rosarios, así como quema de fuegos pirotécnicos, y verbenas populares.

El lunes, después de la fiesta, se hace la muy tradicional oferta del mole prieto al pueblo, el cual conlleva un gran rito y sacrificio por parte de las personas que lo realizan.

Pues, con una inversión aproximada de 80 mil a 100 mil pesos, se hace fiesta para todo el pueblo, así lo afirma, la comisión organizadora.

La primera oferta de este tradicional platillo tlaxcalteca quedo a cargo de las personas del barrio de Ximentla, quienes desde un año anterior se vienen preparando para este día importante para los feligreses de dicho lugar.

La preparación del mole prieto sin duda resulta todo un rito, pues tiene una peculiaridad al momento de hacerlo, lo cual conlleva una gran inversión de tiempo y esfuerzo.

Siendo una mezcla de maíz, agua, sal, chile chipotle, y carne de cerdo, el “Tlilmoli” mejor llamado “mole prieto” engalana las fiestas en honor del santo patrón de los chiautempenses, considerado por muchos, como el alimento de los dioses, debido a su descendencia en el estado.

Este platillo ha pasado de generación en generación, y no se ha salvado de los avances tecnológicos del mundo; siendo éste un platillo artesanal, se ha dejado atrás las moliendas en metate, como se acostumbraba hace tiempo hacerlo, por los molinos mecánicos, los tantos ya son mas precisos por el uso de basculas, lo que antes era “a pulso” por la experiencia de “las molenderas”, quienes eran las mujeres que realizaban este platillo típico.

El modo de preparación es un arte totalmente; se comienza desde un día antes de la merienda, hirviendo la carne de cerdo en los enormes casos de cobre de aproximadamente unos 2 mil 500 litros de capacidad, donde se colocan 2 cerdos enteros, sin viseras y previamente destazados a hervir de 80 kilos, por cerca de 10 horas.

Posteriormente se muele la cantidad de cinco kilos de chipotle meco por caso, previamente tostado con todo y venas casi quemado,  y también se pone a hervir ceca de 80 kilos maíz blanco con cal para obtener el llamado “Nixcomil” para la mezcla de 6 casos.

Al dia siguiente, desde temprana hora se empieza a poner a hervir el agua que quedo de los cerdos, y se comienzan a agregar cada unos de los ingredientes, allí dependerá de las molenderas quienes darán indicaciones para que “salga bueno el mole”, como así acostumbran decir.

La cocción del mole no es muy tardía, se mantiene por cerca de 3 horas debido a los altos niveles de grasa que contiene, los cuales alcanzan cerca de 600 grados centígrados al punto de ebullición. De tendencia saladita, se comienza a servir en cajetes y ollas de barro, acompañado de tamales de masa de maíz, en hojas de mazorca, fríos, para “sopear” el mole;  además de que es servido con trozos de carne o grasa para deleitar este delicioso manjar.

Uno de los rituales antes de poner a cocer el mole, es la tradicional botella de tequila, con un trapo rojo y un cuchillo, que se entierra en los hoyos de aproximadamente un metro de diámetro donde se coloca la leña para calentar los cazos, pidiéndole a la divina trinidad que bendiga el mole que está hecho en su honor y salgan bien las cosas, incluso se tiene la creencia entre los pobladores que si alguien de la familia donde se hace el platillo, se enoja la botella es la que recibe eso, para evitar que “se enoje el mole”, y empiece a hervir de más, provocando que salpique el mole caliente y llegue a causar un accidente.

Cientos de gentes se congregan para degustar el “mole Prieto”, ricos, podres, amigos y enemigos se encuentran en las casas donde se oferta, personas del municipio y de fuera “menean el cajete” y la mandíbula durante las “Pascuas de Padre Jesús del Convento” ya tradicionales en el municipio de Santa Ana Chiautempan, siendo este unos de los mas apegados a sus tradiciones y costumbres en el estado de Tlaxcala.